La decisión de no tener hijos

Categoría: Psicología
Última modificación: 27 de febrero de 2017

Para todas aquellas mujeres que desearon profundamente tener un hijo. Para aquellas que decidieron parar los tratamientos de reproducción asistida. Para las que eligen no ser madres. Y también para aquellas que son diferentes y deciden ser auténticas

No es lo mismo elegir no tener hijos porque uno as√≠ lo desea, que no poder tenerlos. Es dif√≠cil pensar la vida sin ello con lo que tanto se so√Ī√≥, esas personas peque√Īas imaginarias diciendo mam√°. Me refiero a verse las manos vac√≠as de beb√©s, el silencio sin llanto de beb√©s, sin juegos, sin esas voces agudas nombr√°ndonos. Cuando esos sue√Īos mueren, el dolor es tan profundo que sale de las propias entra√Īas, es infinito. Es uno de los duelos m√°s dif√≠ciles que una mujer que quiere ser madre puede transitar. Lloran los pechos, lloran las vaginas, los √ļteros, las almas. Llora el universo entero.

Desde peque√Īas nos dan mu√Īecas para jugar a ser mam√°s, cuidamos a esos mu√Īecos como sentimos cuidaremos a nuestros futuros hijos y muchas veces¬† al modelo de c√≥mo nos han cuidado. Nunca imaginamos que quiz√°s no seamos madres, como mam√°.

Cuando una mujer no puede tener un hijo los demás, los otros, sienten pena. Esa pena odiosa que tanta bronca da a las mujeres infértiles, hasta el advenimiento del dolor en soledad. Solo una mujer que lo deseo desde lo más profundo de su ser puede comprenderlo. Los otros pueden imaginarlo. Y el cuerpo sufre no haber desarrollado esa potencialidad.

Esto a su vez  también conlleva cierto exilio social por no cumplir las expectativas. Algunas son calificadas de solteronas, otras de la pobre que no pudo, la jodida profesional que se dedicó a su carrera y se acordó tarde, etc, etc, etc. Cuando no se encaja en ninguna categoría social, no es calificable, para muchos representa una amenaza, que cuestiona su propio estilo de vida y elecciones.

Entonces el sufrimiento para la mujer es doble, el no poder realizar un anhelo personal y el que genera la sociedad que no da chance a elegir otra cosa que no sea lo esperado (esta amenaza a la idea de lo que es ‚Äúnormal‚ÄĚ).¬† Las luchas internas de cada una por encajar en los c√°nones sociales pueden ser interminables.¬†¬†

A veces aparece la confusi√≥n de cu√°nto lo deseo yo en realidad y cu√°nto es la presi√≥n social, la biolog√≠a, las hormonas, la crianza. Es decir, ¬Ņcu√°nto de este deseo de ser madre es realmente propio, sin condicionamientos de ning√ļn tipo? ‚Ķ

En alg√ļn momento algunas mujeres aceptan ser diferentes (no rara, mala, fr√≠a, enferma, loca) porque se decide parar de buscar o no tener hijos. All√≠, en ese momento, nace una nueva mujer, que puede vivir otra forma de ser en el mundo, tan importante como otras esperadas por la sociedad donde estamos inmersas.

Estas son mujeres valientes, que enfrentan el dolor hacía es una decisión auténtica. Se puede ser madre de muchas maneras, con óvulos propios, con óvulos de donantes, esperma de donante… madres solteras por elección, adopción. En realidad me refiero a aquellas que terminan decidiendo ser mujer sin ser madre, de hijos de carne y hueso. Ya que se puede tener hijos simbólicos.

El permiso de ser diferentes se lo da la persona misma, no los dem√°s o la sociedad. Este permiso debe ser otorgado desde lo m√°s profundo de cada una, sin buscar la aprobaci√≥n de nadie. Esto libera y ampl√≠a las posibilidades de encontrar un camino √ļnico donde la vida no es m√°s ni menos que una aventura.

No est√° escrito en ning√ļn lado que debamos tener una pareja, casarnos, tener hijos, estudiar tal o cual cosa, etc. Se puede inventar y recrear etapas en la vida. S√≥lo se debe ver c√≥mo jugar las cartas que nos tocaron. Quiz√°s no nos tocaron las que pensamos, las ‚Äúmejores cartas‚ÄĚ, pero son las que tenemos y vamos a jugar. Arriesgar, perder, ganar, todo es parte del juego de la vida. Lo importante es ir avanzando y crearla a nuestra medida. No compremos modelos hechos por otros. Lo primordial es ser aut√©nticamente nosotras mismas.